viernes, 18 de diciembre de 2015

La guerra alucinante del compañero Chacúmbele

Nota: Después de ¡cuatro años! he decidido volver a publicar en mi viejo blog. Descubrí con no poca sorpresa que continúa recibiendo visitas. La última publicación era del 31 de octubre de 2011, a días de la entronización de la reina Cristina con su famoso 54%. Ahora, 19 de diciembre de 2015, en bien otro clima político y social retomo estas columnas. 



El chavismo es un híbrido de rasgos fascistas y stalinistas. Por esta, su matriz fascista-stalinista, el chavismo es movilizador de las masas, a las que activa y organiza militar o paramilitarmente, un rasgo típico del fascismo pero también del castrismo y de muchos otros ismos de la izquierda revolucionaria del siglo XX (Stalin, Tito, Kim, Mao, Fidel: todos militares improvisados que amaron vestir el uniforme y el apelativo de "comandante").
En esto se diferencia el chavismo de los otros populismos contemporáneos regionales, de Correa, Evo y los Kirchner y se parece al sandinismo revival del también comandante Ortega. Evo tiene sus bases indígenas organizadas -y en parte, armadas-, como se vio durante la "domesticación" de los departamentos rebeldes, a los que envió sus fuerzas de choque. Pero el indigenismo radical de Evo no es militarista (dicho sea de paso: los Kirchner, como les reprochan los conservadores old style, "desarmaron a la Nación"...sin que esto causara ninguna invasión ni pérdida de soberanía de ninguna especie. Los gobiernos K demostraron, por omisión, que las FFAA son casi prescindibles, que no pasa nada si no se tienen cazabombarderos, fragatas, portaaviones, tanques, etc. Mensaje inquietante para los establishments, militares y de defensa de Chile, Brasil, Perú, etc). 

Chávez fue hasta su muerte un teniente coronel golpista convencido, al punto de hacer del 4 de febrero una fecha patria, la principal del calendario nacional ("Dïa de la Dignidad e Integración cívico-militar": designación altisonante para un miserable golpe cuartelero contra un gobierno democrático debilitado por años de crisis). Su militarismo lo llevó a gastar dinerales en armas para un país que no sufre guerras desde el lejano 1903. Compró a Rusia una fábrica llave en mano de fusiles Kalashikov. Creo las "Milicias Bolivarianas", soldados de fin de semana a los que se arma con un fusil. Se supone que debían llegar al millón para este año, pero eso ha quedado en otro sueño truncado del difunto comandante. Igualmente, son muchos miles y se los ha usado como brazo armado de "la revolución". Mas que revolución, el chavismo es un proceso radical dentro de una institucionalidad democrática muy deformada a gusto y necesidad del régimen. Ya se ha señalado la imposibilidad de este régimen para acatar la alternancia intrínseca a la democracia. pero el chavismo destaca además por estos rasgos fascistas-castristas. Chávez se reivindicaba hijo y heredero del castrismo y del guevarismo. Admirador de su "padre", que lo sobrevivió, Fidel, Chávez nunca dejó de perseguir el perfeccionamiento de su régimen, tanto en su aspecto militar y militarista de masas como en lo que hace a la anulación de sus adversarios.

 La fuerza social a la base de este proyecto militarista es la de siempre en el populismo: el resentimiento, organizado y dirigido por el Líder. Este mecanismo requiere de un pasado nacional glorioso y heroico que ha sido manchado por los traidores, la burguesía y sus viles aliados internos y externos. De aquí que el vocabulario del chavismo y de su fundador esté poblado, como el de Fidel, de terminos violentos y belicosos, tales como "traición", "acecho" "complot" "guerra imperialista" "gusanos", "burgueses escuálidos" "fuerzas burguesas (o fascistas: para el chavismo, cosa curiosa, son sinónimos)" "guerra económica" "ofensiva revolucionaria", y muchos más que apuntan a la perpetua polarización de la sociedad, al punto de llevarla a su rotura, como tristemente logró Hugo Chávez en Venezuela. Hoy la mayoría de los venezolanos está tratando de cerrar esa fractura; Maduro, al contrario busca profundizarla. Este domingo ante los militares, llamó al al alistamiento de las FFAA para una "guerra no convencional". Contra la oposicion que lo venció en las elecciones. Esta guerra no convencional, dijo el pensador de Caracas, es "eléctrica, económica, financiera, criminal, psicológica". Porque el populismo militarista es una tragedia para el pobre país que lo sufre, pero también tiene mucho de farsa y de humor involuntario. Y en esto Maduro se ha revelado un maestro. Para tomarse en broma su propia tragedia, los venezolanos llaman Chacumbele al inapropiado conductor de revoluciones caribeñas. Chacumbele es el protagonista de una vieja canción cubana, un policía que se mata al descubrirse cornudo (“Chacumbele, el mismito se mató, pobrecito Chacumbele, el mismito se mató"). Y al Chacumbele de Caracas en un acto reciente, cuando la debacle electoral ya era inminente, le gritaron: "Nicolás, suicídate!". Qué irrespetuosos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Del mero gobierno "fuerte" al régimen

La gente de Cadal me publicó esta columna sobre cómo el gobierno K se constituye en régimen.
La primera parte es introductoria a la situación argentina y regional para un lector latinoamericano, así que puede obviarse. Lo que tendría cierto interés es el desarrollo del concepto de régimen:

http://www.cadal.org/articulos/nota.asp?id_nota=4608

miércoles, 31 de agosto de 2011

Técnicas de control social no estatales del individuo: la empresa privada y el coaching

En lugar de escribir otra de mis aburridas columnas sobre América latina, me acordé de mi pobre blog, abandonado hace meses, y me puse a darle vueltas al problema de la empresa privada como agente de control y represión social del individuo. Fue a propósito de un esperpento de moda: el coaching ontológico. Me salió lo que sigue:

Desde hace algunos años, en los ambientes empresarios, especialmente entre las grandes empresas, las "corporations" circula una nueva técnica de manipulación de las personas: el coaching, en particular el "ontológico". Superado el estupor inicial de ver el término "ontológico" en ese contexto donde predominan los cursos de "liderazgo" y otras retóricas similares, uno se pregunta qué es eso. Hecha una indagación online, puede responderse: es la versión de mercado, de entorno empresario, de la psicoterapia, su remedo mercadotécnico. Una nueva técnica de manipulación para hacer más productiva a la persona, más "creativa", y por lo tanto más adaptable a los cambios que impone sin descanso la corporación privada. Pero a diferencia de otras técnicas similares, esta avanza más profundamente sobre la Persona, siempre claro está en nombre de su "mejoría". Parte del engaño es que, precisamente, la técnica se presenta falsamente como independiente de la Empresa, apta para usarse en el ámbito personal. Siempre para "mejorar", para "superar" presuntos niveles inferiores de convivencia y de malestar con uno mismo y los demás. (El coaching es "Una disciplina que aporta una manera diferente de interpretar a los seres humanos, su modo de relacionarse, de actuar y de alcanzar los objetivos que se proponen para sí mismos, para sus empresas y para la sociedad").
La retórica es empalagosa, como siempre en estos casos, pero con un objetivo clarísimo: subordinar la subjetividad de la persona, hasta sus pliegues más íntimos, al único objetivo constitucional que tiene una Empresa: aumentar su ganancia, su productividad, su eficiencia.

Pero veamos un poco más de cerca a este coaching "ontológico", en los puntos que lo diferencian de las otras técnicas empresarias similares, así como sus estrategias de manipulación y coerción de la persona. En una introducción elogiosa al asunto (http://www.cocrear.com/coaching.html) se afirma que es "un proceso de aprendizaje que ocurre en el Ser mismo". En el mismo Ser: nada de accidente o circunstancia. "En un proceso de Coaching Ontológico el crecimiento ocurre en el dominio del Ser, a través de un aprendizaje transformacional que cuestiona con respeto los modos tradicionales de percibir e interpretar, donde las personas y los equipos interrumpen sus patrones de conducta y comportamiento habituales, para comenzar a operar con mayor creatividad, protagonismo y proactividad; generando competencias emocionales, del hacer, del pensar y de la comunicación". Como se ve, dentro de esta retórica de la superación y de la creatividad, el objetivo es uno solo: mejorar la productividad. Lo de las "competencias emocionales" eriza la piel.

El entrenamiento (eso es "coaching") para ser más eficaz dentro de la maquinaria social privada (eso es una empresa) tiene alcance ontológico, nada menos. Esto quiere decir que el individuo sometido a esta técnica cambia su propio ser _debe cambiar, quede claro_, no se trata de una mera adaptación táctica del tipo "bueno, en la empresa me piden que recite esta doctrina (la jeringoza del "liderazgo", por ej.) y yo lo hago". No, el coaching ontológico no deja espacio para esa estratagema de camuflaje al individuo. Es por eso de inspiración totalitaria. No por nada la moda empresaria del coaching llega después de 20 años de la de los cursos de liderazgo. El sagaz radar del organismo social privado ha detectado la trampa: la persona sometida a ese adoctrinamiento simplemente se aprendía el libreto y "zafaba". El coaching no deja ese margen. Entre otras cosas, porque no se trata del habitual curso. Acá surge una similitud nada casual con el psicoanálisis y la psicoterapia en general. El entrenador tiene sesiones con su entrenado. Personales, confidenciales (subrayan, juran, sus propagandistas). ¿Cómo escapar a la mirada directa del experto, del coach? Imposible. Mediante esta técnica "personas y organizaciones revisan y optimizan...su forma de estar siendo en el mundo" !No su productividad, no su eficacia, no: ¡optimizan su "ser en el mundo"! Más allá de la broma sarcástica que pueda surgir desde ambientes filosóficos por esta descomedida y aproximativa manera de utilizar el arduo lenguaje heideggeriano, el asunto no da demasiado para el humor, porque es siniestro. Lo que pretende ahora la Corporación, la empresa privada, es que el individuo someta a cambios, por ella dictados, a su propio ser, es decir a su subjetividad completa. Nada menos. Todo, claro está, aderezado con ese lenguaje "positivo" y almibarado que vimos recién. La demanda de normalización y adaptación es imperativa, impostergable. Hay que desarrollar "competencias afectivas" para ser más productivo, por ejemplo.

El coaching ontológico es la mejor prueba, por si hiciera aún falta, de lo que ya sabemos: contra lo dicho y afirmado por el neoliberalismo unidimensional economicista (Escuela de Viena, neoclásicos, etc) la tensión clave que atraviesa la Historia no es entre empresa privada y Estado, que es un choque entre dos instituciones sociales, sino entre individuo y sociedad. Décadas de "neoliberalismo" nos han acostumbrado al rutinario enfrentamiento empresa privada vs. Estado o "gobierno", pero lo más profundo y radical es la tensión entre Persona y Sociedad, entre el Invididuo que quiere ser soberano y la Colmena social, que compulsivamente buscará su "normalización", por las buenas o por las malas. Nadie que sea auténticamente liberal puede tener dudas sobre este punto decisivo.
La empresa privada, repetimos por si fuera necesario, es un agente de presión y normalización social como cualquier otro: la familia, la escuela, el Estado, etc. Los liberales economicistas han tomado un caso particular, la puja entre dos organismos sociales como son el Estado y la empresa privada, y lo han presentado como si fuera el eje principal del debate que debe interesar al liberalismo. La empresa está, como se evidencia con el coaching y otras técnicas de manipulación, del lado de la sociedad, del colectivismo, junto con el Estado y demás instituciones u organismos sociales.

Como en todo proceso de manipulación y "normalización" del individuo, existe la coerción, siempre tácitamente presente. Por un lado, existen innumerables casos de coaching llevados al extremo de la coerción más brutal, investigados como fenómenos sectarios. Pero aún el coaching más "respetuoso" es una maquinaria manipuladora. Y la coerción está siempre lista. ¿Qué pasa si me niego de plano a someterme a él? Seré castigado por la Colmena/empresa: me dejarán sin mi trabajo en ella por "desadaptado". El vocabulario será, por supuesto, mucho más elaborado, el procedimiento de exclusión, también ("el entrenado Fulano no supo adaptarse a las exigencias de cambio e integración en el grupo de trabajo; se niega a superar sus viejos hábitos en perjuicio de la compañía, etc"). Pero el mecanismo es el mismo de siempre: el castigo a quien no se "adapta".

Sobre el carácter colectivista, de agente socializante compulsivo, de la empresa privada agreguemos aquí un apunte más. Cualquiera que haya, no ya digamos trabajado, sino simplemente visitado una gran corporación privada, conoce ese sentimiento kafkiano que produce estar en sus entrañas. El zumbido de las abejas vigilantes es allí particularmente potente. Tanto como en esos centros de poder y control estatal que son las grandes agencias públicas, como los Ministerios, las FFAA, etc. No debe existir, por fuera del Estado comunista, un sitio u organización social más "normalizante" y vigilante que una gran empresa privada, que una Corporación. Los liberales dieciochescos se horrorizarían en una visita a una organización de esta clase. Algún men in black de las fundaciones liberales contemporáneas tal vez intentaría explicarles que se equivocan, que están ante el mayor logro de la civilización liberal. Es que el liberalismo, puesto en manos empresarias, se transforma en un mero apéndice propagandístico de la empresa privada. En privatismo.
Se objetará que el liberalismo clásico se enfoca en la dicotomía individuo/ciudadano vs. Gobierno/Estado, y no en la que se plantea acá, la de individuo vs sociedad/colmena, mucho más allá del Estado/Gobierno. Stuart Mill, por ejemplo. Sucede que a lo largo del siglo XX, con el surgimiento de la sociedad de masas, la preocupación por la suerte del individuo ante esa nueva configuracion de la sociedad, se volvió el problema central para muchos intelectuales liberales. Ejemplo: Aldous Huxley, autor hoy casi olvidado, de una célebre novela de tesis: Un mundo feliz (Brave new world), muy leído a mediados del siglo pasado. Ahora, con motivo de los 80 años de la primera edición, volvió a publicarse y comentarse un poco en los medios. Escritores que habían vivido la transformación de la sociedad liberal tradicional del siglo XIX a la sociedad de masas del XX, como Huxley, estaban traumatizados por ese cambio drástico, nunca visto en la Historia. La obra de Kafka, por ejemplo, nos enfrenta a este pasaje de época. Por esto, quedarse en el debate Estado-empresas como derivado económico del más amplio Estado-individuo de los siglos XVIII/XIX, es miope, por decir lo menos. Otros que contribuyeron a analizar y a dar la alarma ante este nuevo peligro fueron los marxistas independientes de Frankfurt: Marcuse (El hombre unidimensional), Adorno y Horkheimer, Fromm. Horror: !marxistas! Aclaremos que estaban más cerca de Schopenhauer y Freud que de Marx, aunque su matriz de pensamiento era claramente anticapitalista.
Cuando se le pregunta a uno de los abundantes y monocordes liberales economicistas sobre el problema, pone cara de "este qué pregunta", y pasa a otra cosa. Uno muy conocido me respondió una vez, salomónico: "sí, es un tema sobre el que hay que estar atentos", y pasamos rápidamente a los asuntos trillados y dentro de su "cassette" de conferencista bien pago por las fundaciones de siempre.

Pero no nos vayamos del punto: la empresa privada es un agente de control y presión social, de normalización, como la familia, la escuela, las FFAA, etc. Está de este lado, del poder colectivo y coercitivo-modelizador, mientras el individuo está del otro lado, solo.
Es cierto que, históricamente y aún hoy, existe un vínculo entre libertad individual y empresa privada. Por ejemplo, si me quiero liberar del yugo del control social en una gran empresa, puedo poner la mía propia, un pequeño comercio o algo así. La presión social se alejará un poco de mí gracias a un instrumento de la economía de mercado. Y en las pymes o minipymes, no existirán los mecanismos de manipulación y control propios de las corporaciones. Incluso puede existir un espíritu auténticamente liberal-individualista en sentido pleno, cuando el titular es una persona con cierta formación (pongamos por ejemplo, un estudio jurídico). Asimismo, en una sociedad de mercado de tipo occidental siempre habrá más espacios de este tipo que en una de tipo asiático.

PS: conviene aquí hacer una cita sobre el psicoanálisis y su punto de contacto con el coaching. Porque si bien pueden estar en campos culturales e ideológico-políticos opuestos con el coaching, ambas técnicas coinciden en reducir al individuo a mera expresión o reflejo de su entorno colectivo o de fuerzas psíquicas que son una maquinaria ciega. Esto se prueba de manera categórica cuando el coaching recoge el dogma psicoanalítico-semiológico acerca de que el lenguaje constituye lo real y lo modela, que no hay ser fuera del lenguaje. "Uno de los postulados que lo caracterizan (al coaching ontológico) es que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que por medio de él se genera la realidad" se define en la introducción mencionada. La razón de esta coincidencia no es la casualidad, sino la misma estrategia socializante en ambas ideologías, tanto del coaching como del lacanismo y el resto de las ciencias sociales o "filosofías" que ha generado la izquierda posmarxista en estos últimos 30/40 años.
Los "coaches" yankis sostienen lo mismo que los intelectuales de la Sorbona y la UBA...aunque tal vez ni sepan unos de la existencia de los otros. Como la izquierda lácano-semiótica, dicen los del coaching que nada hay fuera del lenguaje. Citan a Austin, eso sí, no a la semiótica francesa o a Lacan. Como el lenguaje es puramente social, resulta que es un mecanismo social el que crea todo lo existente, sujetos incluidos. Una pura exterioridad que construye ciegamente a la Mismidad absoluta que soy. Al absolutizarse así al lenguaje, se postula la mera ilusión de la soberanía del sujeto y de su subjetividad, tal como hacen el coaching ontológico y el lacanismo y sus primos; ambas doctrinas desconocen literalmente ese origen de todo el Ser que es la conciencia absoluta, la Mismidad que soy y que todo lo constituye, "inmanencia absoluta" (M. Henry).
Capitalismo y anticapitalismo coinciden en lo esencial: no hay subjetividad asbsoluta, ergo no hay soberanía del individuo. Sólo células sociales, más o menos interesantes según el caso, pero siempre células. Y hay que entrenarlas...

sábado, 30 de julio de 2011

La crisis de la deuda de EEUU, el lado oscuro de la receta keynesiana

Escribí esta columna para acompañar un informe de domingo sobre la novela del default de EEUU. Por ahí escribo o hago notar algún punto que otros no vieron, como por ej. que esta deuda monumental es producto de la receta expansiva aplicada a partir de la crisis de septiembre de 2008.


Más allá de que negarse a otorgar un nuevo aumento del techo de deuda pública en EEUU sería criminal, las cifras en baile hablan por sí solas. Si este martes EEUU entra en default, sólo en agosto el Estado federal (“gobierno”) tendrá un faltante de 134 mil millones de dólares. El techo de deuda actualmente a punto de vencer es de 14,4 billones de dólares, o sea casi igual al PBI (al 98,6% del PBI de 2010, que fue de 14,66 billones, según datos oficiales).

En este momento, la deuda pública aumenta a un ritmo aproximado algo inferior al 10% mensual. En 2007 la deuda era de 60,8% del PBI, hoy roza el 100%. Este crecimiento se alimenta de un déficit fiscal que parece no tener fin a la vista (ver gráfico en esta página) y para este año se ubica en un estimado oficial superior al billón de dólares, un 11% del PBI. Una situación insostenible por donde se la mire.

Ahora bien, ¿cómo es que EEUU llegó a este cuadro tan crítico? Veamos un poco: cuando estalló la crisis financiera en septiembre de 2008 con la quiebra de Lehmann Brothers, comenzó una emisión al galope de dólares y de deuda pública para evitar otras debacles semejantes. Fue el “stimulus plan”, el plan de estímulo de la economía por vía estatal.

Desde los bancos de inversión de Wall Street a la General Motors y las agencias semipúblicas de crédito hipotecario Fanny Mae y Freddie Mac, prácticamente todos recibieron montañas de dinero público. El ritmo y monto de la deuda pública se disparó. Era la receta de manual del neokeynesianismo, con la que todos o casi todos estaban de acuerdo en aquella emergencia: aplicar la palanca del gasto público a fondo ante la recesión profunda de la economía.

Ahora, tres años después, con esta inédita crisis del riesgo de default de EEUU, se ve el otro lado de aquella receta expansionista aparentemente infalible y benéfica. La deuda no deja de crecer, alimentada por un déficit fiscal que parece imbatible. Una vez más, se ratifica que “en economía no hay comidas gratis”, como gustan decir en el gremio. De paso, conviene desmontar un tópico propagandístico de cierto periodismo argentino y regional, que goza indisimuladamente al poder igualar a EEUU con la Argentina de 2001. EEUU, si cae finalmente en default, será por una autolimitación, por una normativa que no tiene ningún otro país del mundo, mucho menos alguno latinoamericano. El techo de endeudamiento se impuso por ley en 1917, en medio de los gastos de la I Guerra Mundial y se perfeccionó en 1939, en vísperas de la II Guerra. De ser Brasil o Francia, EEUU hoy no sería noticia y nadie hablaría de su default inminente. Simplemente, Washington seguiría emitiendo sus siempre requeridos bonos del Tesoro, los T-bonds, comprados por particulares y gobiernos de todo el mundo con avidez. Sólo en círculos de financistas se hablaría del preocupante nivel alcanzado por la deuda pública estadounidense y de las señales de alarma emitidas por las agencias calificadoras de riesgo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Santa Fe: Del Sel reedita la alianza de clases de los 90, para padecimiento de Carta Abierta

Sobre las elecciones santafesinas del domingo 24 de julio se pueden resumir un par de puntos centrales:

a) lo más importante y estratégico: se derrotó en toda la línea al kirchnerismo, con la tremenda caída de Rossi, la peor de la historia del PJ santafesino. Hace apenas 2 meses había temor a un gobierno de Rossi, a partir de la mala elección del candidato socialista por parte de Binner (Bonfatti) y de la suma de votos del PJ en las primarias de mayo. Nada de eso ocurrirá. El kirchnerismo se tragó otra derrota total en Santa Fe (en 2009, Rossi casi se queda sin banca: había sacado...un 11%!). Pero esta es mucho más contundente: Rossi llegó al final de su carrera política nacional, y en el PJ provincial se reabrió la lucha por el poder. Ni Perotti ni María Ea. Bielsa _rápidamente convocados a Olivos_ son ni remotamente asimilables a Rossi, un K duro y puro. Perotti es un reutemista explícito, ella ni siquiera es afiliada y su pasado político y su idiosincracia señalan su independencia de las estructuras. Nunca se "disciplinaría", como gustan y exigen en el kirchnerismo.

b) El socialismo se pegó el susto de su vida la noche del domingo. Del Sel no fue gobernador por un puñado de votos, fundamentalmente santafesinos y rosarinos. El el caso de Rosario, votos del centro, bien clase media de "entre bulevares". La fenomenal performance electoral del Midachi es un síntoma del cansancio del elector con el socialismo y no solamente del rechazo al poder K. Es un voto contra dos frentes a la vez. Casi todo el interior votó en masa a Del Sel: es que el voto agrario desconfía del socialismo frente a sus continuos compromisos con el poder central K. Efectivamente, ha habido numerosos ejemplos. La ley de medios, por caso. Binner y CFK escenificaron una fuerte pelea sólo en la última semana de competencia. Muy poco, para el paladar chacarero y/o de centroderecha. Y en toda la provincia y en Rosario se sabe de los compromisos con la Nación para que no les corten obras. Miguel Lifschitz, "Lichis", ha sido a menudo casi temeroso ante la Rosada. Hay muchas obras en juego. Ahora Binner se hizo el bravo, como en su discurso del triunfo el domingo a la noche. "No vivimos de rodillas como otros gobernadores". Pero la verdad del día a día de la gestión es otra y por ese continuo cuidado de la relación es que no se ve ninguna obra estratégica caída...salvo el imposible Tren Bala. Y las votaciones a favor en el Congreso del PS sin dudas se valoraron en Olivos.

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Ahora, pasemos a revisar al fenómeno mayúsculo de las elecciones santafesinas, Del Sel: ¿vaciamiento total de la palabra política, como diagnosticó con su barroquismo verboso Horacio González? ¿Fascismo light?, como afirmó el sempiterno ceño fruncido de Forster? Nada de eso. La dialéctica de la política democrática, nada más, nada menos. Hubo un enorme vacío en el centroderecha con la doble retirada a boxes de Reutemann y Macri, y como dijo Julio Bárbaro, "la gente cuando no tiene alternativas, se las inventa". Bárbaro ha resultado tal vez el mejor analista de esta serie de elecciones.

Acá viene un apunte que no he visto en otros lados: el voto de Del Sel exhuma la alianza de clases noventista: clase alta y media alta (chacareros con 300 has y dos camionetas Hillux) y habitantes de barrios marginales o muy pobres de Rosario. Aquel famoso "nuevo bloque social" que anunció Jorge Triaca en 1989. Hay bastante de eso en este voto: la clase baja reclama seguridad y mejoras de infraestructura, y trabajo. La clase media-alta es anti-K, aunque le vaya bien o muy bien (el chacarero acaba de vender la cosecha de soja). Es un voto "anti" y bien ideológico, como el de Macri en Capital. Nada que ver con veredas rotas o lamparitas que faltan. Es que, como se dijo, el centroderecha es un nicho ecológico que estaba vacío. En Santa Fe, los dos candidatos que se pensaba eran los principales (Bonfatti y Rossi) competían entre sí por la primacía del rótulo "progresista". El votante de centroderecha no tenía opción, nadie lo convocaba, y muchos en este sector estaban cansados de votar al socialismo como mal menor al PJ. Demasiados años de ponerle el voto a Binner, primero, y a "Lichi", después, para que no ganen los pejotas...Además, estaba clarísimo desde hace semanas que Bonfatti iba a derrotar cómodamente a Rossi. Eso quitó polarización, la "obligación" de votar al socialismo para que no hubiera otra vez un gobernador pejotista, encima uno K. Y ahí apareció Del Sel, con sus chistes, su familiaridad con el lenguaje barrial, su humor craso pero eficacísimo, contagioso. Lo veían llegar en los barrios y salían a saludarlo, a besarlo. "Negro...". Eso en política vale oro. Y el explicaba que el kirchnerismo de Rossi no es el verdadero peronismo, que estaba con él. Así que las clases pudientes lo votaron por su antikirchnerismo y las clases bajas por "ser peronista de verdad" frente a un Rossi, que como todo el fenómeno K, es muy clase media, totalmente clase media. Forster y González podrán seguir torturando al castellano con su jeringoza semiológica y a la democracia con su desprecio elitista, pero el hecho es que lo "popular" no es lo que ellos creen que es. Hay que dar una discusión, cuestionar esa apropiación de lo "popular" por parte de esa izquierda sectaria y por siempre minoritaria (el 14% de Cabandié). Popular, y legítimamente popular, es Macri, que se apresta a aplastar por segunda vez a Filmus. Para ellos, el éxito de Macri se explica como un falseamiento, porque nunca la "derecha" pro-mercado puede ser popular. En su mundo, eso no existe. Si se da el fenómeno es por una manipulación mediática, por la construcción de sentido común que hace el capitalismo, por esa "trituradora semiológica" que menciona González en los videos tan cuestionados. Hay que escuchar esos videos de Carta Abierta en You Tube para darse una idea de hasta dónde llega el autismo de esta gente. Bárbaro les contestó idem el pasado viernes, en un artículo que publicó La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1391695-que-vientos-liberamos-para-nuestra-derrota). Allí dice que al peronismo "se intenta sustituirlo por un conglomerado de sectores residuales de izquierda" y entonces "se nota cómo se alejan los sectores populares". Imposible decirlo mejor. Estamos a horas del ballottage porteño. Los sondeos hablan de un 63 a 36%, o por ahí. Habrá que disfrutarlo, porque después lo que se viene es bravo. El 14 de agosto será el día de la verdad. Si CFK arrasa, octubre será un paseo para ella; si apenas gana bien y Duhalde y Alfonsín tienen buena votación, todo puede cambiar.

martes, 19 de julio de 2011

Eurocrisis: el caso griego. Que todos paguen los platos rotos. Los bancos también

El pasado domingo publiqué esta columna sobre la crisis europea. Sínteticamente, digo que los griegos se tienen que ajustar el cinturón, en especial sus empleados públicos. Pero que el ajuste también debe ser para los bancos y financistas. También ellos deben perder: las finanzas son una inversión de riesgo. Prestaron mal y deben perder, no como quieren el FMI, BCE y demás, que buscan un resultado indoloro para la banca.


La crisis de Grecia, claramente desbordada esta semana hacia España e Italia, ha llevado a reiterar el paralelo con la Argentina de 2001, como un modo de advertir que los ajustes ortodoxos deben evitarse a toda costa. Pero aunque sea impopular hay que decirlo: el ajuste griego se debe hacer, independientemente del FMI y los"mercados", porque el país vive desde hace muchos años muy por encima de sus posibilidades. A su vez los bancos deben pagar por financiar a Grecia y a los otros Estados que, recién ahora, descubren que son insolventes. Resulta evidente que es necesario ver los dos lados del problema, y no quedarse con uno solo, como se hace habitualmente.

Estas sociedades europeas en crisis —Grecia, Portugal, Irlanda, en menor medida España e Italia— gozan de un standard de vida superior al que sus economías pueden generar genuinamente. La diferencia se paga tomando deuda, procedimiento que de tan rutinario ya se daba por descontado. Hasta ahora. El ingreso al euro, por razones puramente políticas en el caso de Grecia (y antes al Mercado Común y luego a la UE) explica gran parte de ese desfasaje. Fue como si un cliente que apenas califica recibiera una tarjeta de crédito sin límite de gasto. Sin el crédito a tasas mínimas que llegaba gracias a pertenecer a la Eurozona, Grecia no hubiera acumulado la fenomenal deuda pública que hoy le resulta impagable. Los otros países en problemas presentan cuadros similares, si bien menos graves. El diferencial de interés con el bono alemán era aceptable para todos, mercados y Estados endeudados. Un mundo feliz al borde del precipicio.

Receta recesiva. Asimismo, la "receta neoliberal" aplicada al paciente por el FMI y el BCE es efectivamente recesiva. No podría ser de otro modo, cuando se exige restringir el gasto público y privado y recortar los salarios. Eso es quitar demanda agregada, y por lo tanto actividad económica, puntos de PBI, por más que esos puntos estén constituidos de mala manera (sueldos de interminables empleados estatales, obra pública farónica, etc). Se toma este carácter recesivo como razón suficiente para rechazar in limine el ajuste fondomonetarista. Pero en el mundo real las alternativas, desgraciadamente, son pocas. Imprimir euros por miles y miles de millones y enviarlos a Atenas para que los griegos sigan como hasta ahora, y luego hacer lo mismo con irlandeses, portugueses, españoles, etc, que es la propuesta tácita pero obvia de Paul Krugman y el resto del ruidoso equipo "No al ajuste ortodoxo", llevaría rápidamente a la ruina definitiva de la Eurozona y de Europa misma.

La mala praxis griegas con sus cuentas públicas, conocidas recién en 2009 (resultó que el déficit de ese año era del 15 por ciento, no del 6 por ciento como decía Atenas), indica a las claras cuál es el nivel de gestión pública griego. Grecia es una economía del turismo generosamente suplementada por los eternos "fondos estructurales" de Bruselas. A este mix tradicional se sumó luego la plata dulce que trajo ser miembro de la Eurozona y esos números públicos maquillados descaradamente. De manera que el ajuste es inevitable, guste o no a los cuantiosos empleados públicos griegos (multiplicados por tres desde el retorno a la democracia en 1981) y a los "indignados" de diversas latitudes y nacionalidades.

El otro actor del drama. Pero hay que ver también al otro actor del drama, a los acreedores, a los "mercados". ¿Se justifican los enormes montos de los rescates a Grecia para evitar su default? (son 110 mil millones desde el año pasado a hoy, y se preparan otros 90 a 120 mil millones más). Esos montos siderales van de manera casi directa a los bancos privados y fondos de inversión que compraron y comprarán bonos griegos. De hecho, el primer rescate debía durar hasta 2012, pero ya se agotó. Grecia recibe esos fondos al solo efecto de que su Tesoro emita nuevos bonos, que coloca a los bancos, o para pagar vencimientos de bonos ya emitidos. O sea que el dinero alemán, francés, etc, reunido para los rescates va a los bancos privados, atorados de los rendidores pero riesgosos títulos griegos. Es un rescate de financistas privados por el Estado con el dinero de los ciudadanos. No corresponde, claramente. Esto es mucho más que el eufemístico "moral hazard" sajón: es una obscenidad lisa y llana.

Ni los bancos, que aún no pagaron sus culpas por la orgía especulativa de las subprime que estalló en 2008, ni los empleados públicos griegos merecen el esfuerzo de los ciudadanos europeos. Los estatales deben ajustarse el cinturón, con FMI o sin él, y los bancos deben ser castigados como, se supone, lo son las instituciones privadas de riesgo cuando cometen grandes imprudencias, o sea, sufriendo fuertes pérdidas y eventualmente yendo a la quiebra. Pero acá funciona la lógica mafiosa de los bancos de Wall Street en 2008: "¡somos demasiado grandes para caer! ¡Hay riesgo sistémico!" Es una forma de impunidad, de chantaje y de saltarse las reglas de la economía de mercado, o sea, del riesgo, que tanto declaman defender. Por estos días los "mercados" y sus lobbystas son estatistas furibundos. Véase la dura resistencia que ponen, con las agencias de rating a la cabeza, a la participación privada en el segundo rescate griego, por ejemplo.

¿Qué hacer? Lo lógico, sano y razonable. Europa debería limitarse a ayudar a Grecia a renegociar su deuda a plazos largos con muy fuertes quitas para los acreedores (un default concertado, opción que ya nadie descarta), a darle directivas severas e imponerle multas por sus mentiras contables. Y desentenderse de la suerte de la banca privada, que por algo es privada. Se replica que entonces habría "default con los ahorristas", "corralito", para seguir con el paralelo argentino. Pero si varios bancos caen sería una bienvenida purga de un sistema financiero europeo demasiado opaco y siempre muy vinculado a la política y a los favores de los Estados. Allí están de ejemplo las cajas regionales españolas, sometidas recién ahora a su forzada reconversión en bancos; o las muy influyentes fundaciones de los bancos privados italianos, saturadas de política romana. La lista podría continuar.

domingo, 26 de junio de 2011

La camporización, el gesto monárquico de CFK y sus riesgos: en las urnas se verá

La camporización del Cogreso y de la Legislatura bonaerense, la intervención de facto del gobierno bonaerense con Mariotto. Los pejotas y cegetistas se dejaron correr tanto por la viuda que terminaron perdiendo casi todo. Ahora convivirán con un territorio y con cámaras legislativas kirchnerizadas, cristinizadas. Termina el tiempo de los Pichettos y Pampuros, viene el de los Cambadiés y ...¿cómo se llaman los otros pibes? NK era un pejota de manual, después de todo. La que nunca respondió a esa tradición fue Ella.
La intervención de mano pesada en las listas, con una verdadera purga de pejotistas y gecetistas, en una exhibición de poder y verticalismo que Néstor nunca se soñó, es la exteriorización de este viraje y de lo que se viene. Mutis por el foro a los empujones para los pejotas, para la mendocina Fadel, el moyanista sanfatesino Schmid; llegan los amigos de Máximo. Pero a la vez se vienen paradas difíciles, sino imposibles, para el cristinismo, antes de octubre: Córdoba, con De La Sota que no se sometió como Scioli y puso a su vice; Santa Fe, donde Rossi saldría tercero, detrás de Del Sel; y Capital, donde Filmus se desmplomó luego del escándalo Madres-Schokelnder. Tres derrotas en tres de los cuatro grandes distritos. Entonces queda solamente Buenos Aires. Y aquí viene el peligro: que los barones, cargados de rencor, hagan trabajo de zapa, que trabajen a reglamento o de brazos caídos. Ya se lo habían hecho a Néstor en 2009. Como dijo con franqueza brutal e inconveniente De Narvaez, Néstor se murió con la certeza de que perdía, de que iba a una derrota. Se murió después de que Moyano lo apretara por el celular. Imaginen hoy a Moyano apretando a Cristina por el celular. En menos de dos horas le llega la citación a indagatoria de Oyarbide. Por algo el tipo fue igual al quincho de Olivos.
Pero es indudable que así como existió una actitud monárquica en CFK, del otro lado faltó valor, ese que tuvo De la Sota. Porque CFK puede tener la caja, la gran Caja, pero ellos tienen la otra parte del poder. Territorio, gestión local, punteros, redes clientelares, etc. La ola de afecto por la Viuda, por el Vestidito Negro, como dice el Turco Asís, los inhibió, primero, y los corrió, después. "Contra una viuda no se puede", dijo el Lole para explicar que no iba a salir a la cancha. Ahora ya está. Pero resulta fácil imaginar que en decenas de búnkers del Conurbano y del interior de la Provincia, en despachos de La Plata, se debe estar rumiando una revancha. "Si los dejamos avanzar, estos en dos años más nos echan al desierto", será el razonamiento, acertado pero por cierto tardío. ¿Qué hacer? se interrogaría Lenin. El corte de boletas es una. Por algo el kirchnerismo odia el sistema de "boleta única" santafesino, que facilita enormemente elegir cómodamente por un candidato a gobernador de un color, un postulante a diputado de otro y uno a concejal de un tercero. Con la boleta única en la provincia de Buenos Aires, CFK no se hubiera animado a hacer lo que hizo. Pero igual, aún con boleta sábana el corte puede existir, tal vez nuevamente a favor del Colorado De Narváez, como evidentemente pasó en 2009, para furia imponente de Néstor. Y ni hablar en segunda vuelta, si la hay. Ahí no habría corte, simplemente se tomaría otra boleta. Duhalde, suponiendo que pase (está emparejando a Alfonsín, dicen) Asimismo, la obsesión de quitarle votos a Scioli fue al final por partida doble: con el finalmente desahuciado Sabattella, y con Mariotto, un evidente espantapájaros electoral. Y si se alega que Mariotto suma el voto K no pejotista, esto contradice la estrategia de la colectora de Sabattella. El de Morón es otro que conoció rápidamente la ingratitud cristinista.
Como sea, CFK juega todo a la provincia y a la vez a la cristinización de la futura gestión. En este marco, Boudou es una anécdota. Algunos desde la izq. nac. y pop. dijeron que ganó el "ala neoliberal" del gobierno, como si existiera tal cosa. Zonceras solemnes. Boudou no tiene otra ideología que la escalera. Se fue del liberalismo cuando no pudo hacer carrera en el sector privado, donde, dicen, incluso ya se había quedado sin laburo. Es un trepa, irrelevante totalmente desde el punto de vista del poder propio. Y por eso está ahí. Todos los vices anteriores desde Alfonsín eran hombres de peso político y territorial propio: Martínez, el radical cordobés conservador; Duhalde; Ruckauf; Chacho, y finalmente Cobos, jefe del radicalismo mendocino y del radicalismo transversal, que era poderoso en 2007. Todos ellos tuvieron fuertes cortocircuitos con sus presidentes, no solo Cobos. Chacho renunció, Duhalde pactó su bajada a la provincia de Buenos Aires en términos casi bélicos; Rucucu también se distanció públicamente cuando olfateó el final de Menem.
Cristina se dio esta semana una orgía de poder monárquico en la semana, con los gobernadores yendo con las listas hasta de concejales para recibir o no el OK. Pero ahora habrá que ver si puede sostenerse ese gesto y ese poder omnímodo, como creen CFK y Zannini, o si se demostrará que hubo un exceso de confianza en los sondeos, en ese "los votos son solo de la Presidenta" de Mariotto. Si de acá a octubre CFK se desgrana, si pierde el aura de invencibilidad, y llega bien pero nada más que bien, ahí muchos se replantearán sin lo visto esta semana no fue un error táctico que NK, el PJ patagónico, jamás hubiera cometido. Recordemos el conocido contraste: CFK eligió para Scioli al universitario de izquierda Mariotto; hace 4 años, Nestor eligió a Ballestrini, el eterno caudillo pejotista de La Matanza. No podría ser mayor el contraste. También es más que dudoso que Boudou hubiese llegado a vice con Néstor en operaciones.

Corolario de todo esto: es una jugada monárquica que por ahora demuestra hasta qué niveles se ha concentrado el poder político real en Argentina; pero es una jugada de riesgo que puede volverse en contra si el aparato pejotista bonaerense y sindical, que evidentemente quedó muy resentido, juega en contra como en 2009.