lunes, 21 de abril de 2008

El del campo ya no es un conflicto sólo sectorial como insiste en creer el poder K

Hay una enorme dificultad, y no solamente en el gobierno nacional, para entender que el conflicto del campo ya no es un conflicto sólo sectorial, como tal vez lo fue hasta antes de la huelga de 21 días y de las retencioes móviles. En minoritarios sectores de los medios y de la clase media, entre los que aún simpatizan con CFK o bien se ubican a su izquierda, se insiste en enfocar el conflicto como puramente sectorial, con los productores rurales; más en particular, con los de granos, y más en particular aún, con los de soja.
Un error mayúsculo: ya no es así, si así era antes de la huelga. Ahora la confrontación es del gobierno y de quienes lo apoyan con todo un sector social y geográfico de la Argentina: con esos miles de pueblos de la Pampa gringa, sobre todo, pero también del centro y sur de Buenos Aires y más allá: Chaco, Cuyo, el NEA y NOA, etc. En una palabra, el gobierno logró cohesionar en su contra a todo un bloque social que está vinculado a los intereses de un sector productivo, el rural. Un logro negativo, por supuesto, y por lo tanto un enorme error político. Para colmo, ese sector productivo recibió, también por rechazo al poder K, las simpatías activas de las clases medias urbanas no peronistas, o sea, de la gran mayoría de las clases medias urbanas. Que en octubre pasado ya no votaron a CFK, pese a que se presentaba como la cara educada del poder K-pejotista, con amplias promesas de institucionalización, apertura al mundo, etc. Imagínense ahora, con la banda de Moyano, D'Elía y Pérsico al lado del atril de Cris. Históricamente, nunca hubo buen feeling entre las clases medias urbanas y los gringos del campo. CFK y su esposo lograron crear ese sentimiento de solidaridad y simpatía que nunca había existido.
Hoy un intendente K del interior está estudiando todos los días cómo hará, ante la nueva huelga rural que se avecina, para que en el pueblo no lo corran a cascotazos, y a la vez no recibir bolilla negra del partido desde la provincia o la nación. Un equilibrio imposible, ya que la lógica K es polarizar los conflictos en vez de atenuarlos, como se hace en todos los demás países, desarrollados o no. Es el propio Néstor el que extrema el conflicto, así que esos cientos de intendentes K del interior están en una disyuntiva de hierro. Además, el conflicto sirvió para poner en el foco de la atención pública el centralismo fiscal, herramienta clave del poder kirchnerista. Gobernadores e intendentes saben ahora que el tema está en el tapete, y que se tendrán que mostrar ante sus votantes reclamando por el federalismo fiscal. De manera que no tiene retorno su situación, y sólo les queda sumarse a sus bases electorales y territoriales, como ya ha comenzado a ocurrir. Esta es una grieta profunda en el poder K-PJ, silenciosa por ahora. Todavía no se explicita ni se ve a simple vista, pero ahí está. Esta grieta se profundiza aún más allí donde el conflicto paró en seco a la pujante agroindustria, trayendo zozobra donde hasta hace pocas semanas había gran optimismo y un horizonte de crecimiento (se rompieron la mitad de los boletos firmados por maquinaria en la última exposición de Armstrong, dicen en la FAA). Súmese a todo esto que muchísimos de esos dirigentes políticos locales nunca tuvieron verdadera afinidad ideológica, ni mucho menos emocional, con los K. De hecho, ya desde la huelga, con los sucesivos actos de Cristina, quedó claro que el círculo de fieles se había reducido drásticamente, y el palco de Plaza de Mayo se debió rellenar con ministros y secretarios. Intendentes solo hubo del Conurbano, donde sí tiene fidelidad (mafiosa) asegurada el gobierno, mientras tenga $ para repartir impunemente. Pero con esos buenos muchachos no alcanza para ganar bien una elección nacional. De hecho, en los mismos partidos del Conurbano también hay una minoría importante de voto de clase media, no todo es allí voto clientelar del PJ. En las elecciones del año pasado Binner y Lifchiftz ganaron en distritos de la periferia de Rosario que eran históricamente voto seguro del PJ. Y en la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez se pulverizó el histórico voto clientelar pejotista. No hay que descartar que algo similar pueda ocurrir en el futuro en algunos distritos del Conurbano. En todo caso, remontar la caída brutal de Cris en todas las encuestas recientes no será tarea fácil. Mucho menos con una inflación real que ya está por encima del 30% anual y subiendo todos los meses.

martes, 15 de abril de 2008

Elecciones italianas: addio al comunismo parlamentario

Elecciones italianas. Vuelve el Caimán, más botoxizado y teñido que nunca; vuelve, y con todo, la brutal Liga Norte, recargada y con la mira puesta en los inmigrantes; hace buena elección el nuevo Partido Demócrata de Veltroni, el admirador de Kennedy; y se va del Parlamento la izquierda ortodoxa, aún-comunista, por primera vez en la historia de la República italiana. Esta es la síntesis, ahora querría deterne, más que en el retorno del Berlusca y sus inconrregibles muchachos de la Padania, en la crisis de la izquierda y en el PD veltroniano.
La izquierda de Refundación Comunista y el Partido de los Comunistas Italianos era parte del paisaje político desde inicios de los 90, cuando el PCI desaparece en el PDS (Partido Demócrata de Izquierda, luego quitaron la P de partido y finalmente Veltroni, en un paso decisivo, quitó la I de Izquierda), cuando en ese mismo acto se creó, entre los reacios y nostálgicos, Refundación Comunista; años después, en el 98, a su vez se escinde de esta formación el PDCI. Ahora, bajo el amariconado nombre de Izquierda Arcoiris, habían sumado a los Verdes y a una fracción que se fue del DS cuando este se fusionó con los democristianos progresistas en el PD, el año pasado. Hago este sumario racconto para los que no siguen las complejidades de la vida política italiana pero pueden estar interesados en el fenómeno. Bué. ¿Ahora, es bueno o no que desaparezca del Parlamento la izquierda llamada radical, y que yo prefiero llamar "aún comunista"? La sustituirá la moderada izquierda democristiana y socialdemócrata del PD de Veltroni (que a su vez es más bien, no un socialdemócrata, sino un demócrata a secas, admirador de los "dems" americanos, de ahí el nombre del partido y el tono que le ha dado). Si se tiene en cuenta que muchos comunistas reividicaban frontalmente a Fidel Castro y a la expericencia cubana; si se recuerda que recibieron en Roma con todos los honores a Chávez, definitivamente la respuesta debe ser sí, está bueno que estos tipos salgan del Parlamento de una democracia tan importante como la italiana. Aunque más no sea porque el castrismo y el chavismo no tendrán desde ahora en Roma amigos con el plafón que tenían (vale recordar que Bertinotti, jefe renunciante de Refundación Comunista, venía de ser nada menos que presidente de la Cámara de Diputados, y que Diliberto, del PDCI, fue ministro de Justicia en el anterior gobierno del centroizquierda). Esta izquierda dura venía de un casi batacazo en las elecciones del 2006 y se había posicionado muy bien en la débil gestión de Prodi, con varios ministerios y lugares institucionales clave, como el de Bertinotti. Así que no hay dudas, viene bien su derrota en toda la línea. Italia, en buena medida bajo la dominante cultura política comunista durante 60 años, pasó una página decisiva en estas elecciones al mandar al trastero de la historia a lo que quedaba del viejo PCI.
Sí, de acuerdo, a todos nos da cierta pena y hasta nostalgia; el viejo L'Unitá, il Manifesto, Gramsci, las editoriales de Milán y Turín, las figuras intelectuales salidas del seno de esa cultura comunista italiana que, desde los años 70, con Berlinguer, había roto con la Urss y el estalinismo. Figuras por cierto ambiguas, todas ellas: Berlinguer, Pajetta, Iotti y tantos dirigentes del PCI de los 70; Asor Rosa, Rossana Rossanda entre los periodistas-ensayistas. "Rompían", hacían la rutpura, con la camisa de fuerza estalinista y soviética, pero siempre hasta ahí, siempre con peros y muchos "rimpianti".
Eran y son un buen ejemplo de ese absurdo colonialismo de la izquierda europea marxista. Practicado con la impunidad de la discriminación del tipo "no es para nosotros, pero está bien para uds": por ejemplo, con su descarado apoyo a Chávez. Los de Refundación decían que no les constaba que en Venezuela se violara la libertad de prensa, pero que si llegara a ocurrir eso lo condenarían: lo decían después de la clausura de RCTV, no hace 5 años. Yo lo escuché en un debate por la RAI (creo que era Piero Sansonetti, director del diario de Refundación, Liberazione, el que dijo esta barbaridad sin que se le cayera la cara). Es el viejo truco de siempre: disfrutar de todas las libertades de la democracia burguesa, pero no reconocerla como verdadera democracia y postular "modelos alternativos" para el lejano Tercer Mundo. Fueron incontables en todos esos años las delegaciones que el PCI, y luego Refundación, envió a La Habana, siempre rebosantes de elogios hacia el fidelato. Luego de hacer turismo político-colonial se volvían rapidito a Roma, a gozar de las ventajas económicas y políticas del denostado capitalismo italiano. El mecanismo recuerda mucho al niño bien bohemio, que vive del cheque del padre pero no deja de despreciarlo. Bueno, todo esto ahora se terminó, o al menos tendrá un relieve mucho menor. Si va una delegación a Cuba, ya no estará formada por parlamentarios, por ejemplo; a Chávez en Fiumicino lo recibirán sólo ex diputados y ex ministros. El caudillo emboinado, que olfatea el poder con brutalidad, no dejará de notarlo. Y de Veltroni no recibirá ni un saludo, como ya pasó cuando era alcalde de Roma. Así que a no derramar lágrimas por una cultura política y toda una época que se cierra, y que dejó mucho más en la columna del debe que en la del haber de los valores democráticos. Tanti saluti.

sábado, 12 de abril de 2008

La llama en Buenos Aires: ¡qué lindo, como en el 78!

Solamente faltó un José María Muñoz, aquel infame relator de fútbol del Proceso, que con su repugnante tono melodramático fue la voz del Mundial 78. Hablo, claro, de la recorrida de la llama olímpica por Buenos Aires. Los argentinos que se reúnen en las calles, emocionados, los medios que se congratulan: no hubo disturbios, dicen exultantes, no se "empañó" la sagrada ceremonia. El final, imperdible: al Kitsch deportivo se sumó el musical, con la inenarrable Soledad. ¿Qué más se puede pedir? Pero hay más, sin embargo: el periodista Bonadeo, feliz él en su obesidad sonriente portando la antorcha. Varsky, otro: escribe una columna en primera persona en La Nación en la que se explaya sobre sus profundas emociones. Que son, por supuesto, inolvidables. Palabrita clave del repertorio melodramático argentino. Ya se sabe, cuando nos emocionamos todos los argentinos, pero todos juntos..., porque, ¡qué lindo es ser argentinos así, todos juntos, en paz!
En el 78 yo era colimba. Hinchaba rabiosa y silenciosamente por Holanda, partido a partido. Me tocó sufrir la final en casa, estando de licencia. Los argentinos, tan felices ellos, salían a tocar bocina, toda la familia argentina en el autito, bocineando y cantando: !el que no salta es holandés! Yo andaba masticando bronca por el centro, puteando liberatoriamente: !boludos!; claro, no estaba en el cuartel, donde tenía que cuidarme de no incurrir en traición futbolística a la patria. Se dirá: qué tiene que ver, esto es democracia, fue una fiesta deportiva en libertad. No, argentos, no. El hecho, tan obvio como negado, es que la antorcha olímpica chorrea sangre, como en 1978 la copa del mundo: esto lo saben, no digo Gaby Sabattini, pobrecita, pero sí Bonadeo, sí Varsky, sí muchos argentinos que mostraron su sonrisa beatífica ante el paso de la llamita. Y que no pueden decir "yo no sabía". Imagino a los dictadores de Pekín observando enormemente satisfechos las imágenes de Buenos Aires: ¡qué contraste con el feo espectáculo de París, de Londres, de San Francisco! ¡Qué bien se portaron esos argentinos! (Pese a que los cagamos hace unos años con el cuento chino de las inversiones por 20mil palos verdes, agregarán, picaros, los burócratas del PCH). Es que Buenos Aires dio aire, y perdón por este paupérrimo juego de palabras, a la asediada antorcha sangrienta de Pekín, después de las palizas mediáticas de las tres ciudades anteriores. Ya no habló más el COI, aunque fuese tímidamente, de la situación de los derechos humanos en China, por ejemplo. Y el presidente chino, Hu Jintao, sí que habló, él sí, con la recobrada arrogancia del dictador que se sabe titular de la 2a potencia económica del mundo. Nada de dialogar con "la banda del Dalai", bramó Hu. Nada de entrometerse con los "asuntos internos de China y sus provincias", por el Tíbet, que no es provincia china, como sabe todo el mundo, sino un país anexado con una invasión militar. El PCCH se reunió para repudiar la valiente resolución del Europarlamento con idéntico tono arrogante. Volvió por supuesto a reinar el clásico argumento de las dictaduras represoras: el latiguillo de "los asuntos internos" para no dar cuentas de su brutalidad. Como el Proceso, como Pinochet y como un largo etc. Repito: los argentinos, que sonreían satisfechos, que salieron a las calles de Buenos Aires para "participar de la ceremonia en paz", no pueden no saber de su complicidad activa con la dictadura china. "Separemos por favor el deporte de la política", fue el precario y viejo argumento ad hoc, usado mil veces en el pasado por los José María Muñoz de todas las latitudes y tiempos y reaparecido ahora en Buenos Aires. De nuevo: de Macri, un inválido intectual y moral, ¿qué otra cosa se puede esperar? Pero de otras figuras y de algunos medios había derecho a esperar algo, un poquito. Me sentí como el personaje de Nanni Moretti cuando le pide a D'Alema que, por favor, diga "algo de izquierda". Nada más que yo le pedía a cualquiera, a Lilita, a, no sé, a Sebreli, al que fuera, que, por favor, dijera algo "disidente", crítico, sobre esta orgía de conformismo nauseabundo, este baño colectivo de argentinidad sonriente y boluda. Me los imagino, a los concurrentes, luego de aplaudir y sonreir con "orgullo argentino" el paso de la antorcha que va a Pekín, salir caminando satisfechos, siempre "en familia", por supuesto.
Por algo el deporte es la actividad favorita de las dictaduras y los totalitarismos: por esta abrumadora capacidad anestesiante y emboludecedora que sólo él tiene. Por esto también es fácil imaginar a las legiones de chinos con sus sonrisas prebacricadas, de felicidad decididamente falsa e idiota, recibiendo la llama en agosto en una Pekín militarizada y silenciada. Para que "el deporte no se contamine con la política", como repitieron de manera obsesiva los medios argentinos, para que no se arruine la "fiesta del deporte, del espíritu olímpico". La falacia de esta frase hecha, repetida por generaciones, no puede ser mayor ni más hipócrita: las ceremonias de deportes de masas, organizadas por el Estado, SON políticas, lo son hasta la médula. ¿Cuándo se va a entender esto? Creo que hasta Macri se da cuenta de la enorme valencia política de las imágenes de Buenos Aires para el régimen chino. Por supuesto, de la suerte de los tibetanos y de los propios chinos, le importa mucho menos que el futuro de tercer arquero suplente de Boca. Y parece que no solamente a él. Qué lindo día argentino, el de la antorcha: verdaderamente perfecto.

viernes, 4 de abril de 2008

Cristina se alía con los comunicólogos de la UBA. Y pierde

Cristina dijo ayer por la mañana en un acto: "Tenemos que reflexionar sobre quienes son los titulares de los derechos de la información y la libertad de prensa, si son los grandes medios de comunicación o los ciudadanos, que merecen que todos los relatos que una sociedad tiene acerca de sus acontecimientos sean difundidos con la misma intensidad, de la misma manera". La agencia gubernamental Télam difundió un informe (1) sobre la cobertura del conflicto agropecuario realizado por la UBA que se presentó en ese acto.
Se decanta de su lectura que sólo Página 12, casualmente un medio tenido bajo total control por el gobierno, fue el que denunció el "relato construido y recortado" de los grandes medios.
El informe es una pieza doblemente útil: sirve para tener una clara idea de la decadencia terminal de la UBA y de la universidad pública argentina en general, por un lado; por otro, para demostrar fácilmente cómo el mismo informe de la UBA cae víctima de las categorías de "construcción" y "recorte" practicadas con mala fe que imputa a los medios no amigos del gobierno K. Porque si alguien "recorta" y luego "pega" descontextualizando, es el informe de los comunicólogos de la UBA. Cuando, por ej, cita a una movilera de TN que destacaba que la "gente" que se manifestó en Plaza de Mayo era de clase media alta, oculta decir no lo hizo con intención exaltativa, como insinúa el trabajo, sino para remarcar, al contrario, el carácter "barrio Norte" y pituco de la protesta cacerolera. Tenembaum, que estaba en el estudio de TN en ese momento, agarró la oportunidad al vuelo y resaltó de inmediato este aspecto presuntamente clasista del cacerolazo. Del mismo modo, el informe de la UBA "recorta" el carácter violento de la ocupación piquetera de la plaza, obviando los golpes y el matonismo profesional de los batatas del FTV, el hecho de que desalojaron con violencia física, además de "simbólica" a los caceroleros, negándoles el derecho a manifestar ahí. No hace la UBA ninguna mención a cómo corrieron a trompadas y amenazas de muerte a los jóvenes "blancos" y de barrio Norte. Ni una mención: ¿quién recorta más, y más tendenciosamente, entonces?
El informe desempolva además la vieja noción objetivista de la información achacándosela a los medios no alineados con el gobierno, como una estrategia de detentación de la verdad o realidad, que serían solamente "reflejadas" fielmente por ellos. Lástima que nadie toma hoy en serio esta versión ingenua de la producción de información. Por casualidad estoy leyendo un trabajo de Fernando Ruiz (docente de Comunicación y Periodismo, pero de la Austral) en el que, a propósito del periodismo venezolano bajo Chávez, repasa la noción de verdad que tiene hoy un periodista "profesionalista", tipología que opone al "revolucionario" chavista. "La verdad periodística se entiende como un proceso de verificación técnica en que participan distintos medios de comunicación para intentar construir una base informativa común en una comunidad determinada...la base informativa consiste en referencias informativas que sean igual de creíbles para los distintos sectores importantes de la comunidad y que, más allá de diferencias de perspectivas, pueda coincidir en un relato común de acontecimientos básicos" define Ruiz. Es evidente que todo el mundo da hoy por descontada la construcción social del texto-relato periodistico. Lo que no quiere decir que además de diferencias de perspectivas no haya enormes diferencias de calidad informativa: por ejemplo, el exaltado por la UBA Página 12 tiene una credibilidad informativa infinitamente más baja que La Nación, desde que es justamente considerado el diario vocero del gobierno K. La izquierda debería volver a las fuentes y hacer un poco de marxismo, en lugar de esta comunicología berreta, billikinesca, de trabajito de segundo año. Decir, por ejemplo, que cada medio refleja la "Weltanschaaung" o visión del mundo de la clase o grupo social al que va dirigido y del que representa y defiende los intereses. Pero, claro, esto no invalidaría la información y el medio en cuestión, sólo los caracterizaría. Y los de la UBA y Cristina buscan la invalidación, la negación de toda autenticidad, legitimidad y veracidad de sus adversarios politicos y mediáticos. Hay que "demostrar" que tergiversan, que "recortan" maliciosamente, como afirman el informe y Página 12. El único medio que convocó a comunicólogos (de la UBA) para analizar cómo los otros medios narraban distorsivamente el conflicto, destaca... la UBA. Hay aquí una conjunción explícita entre la Presidenta, Página 12 y la decadente UBA. Una agregación que da más pena que preocupación, sencillamente. Porque si CFK y su esposo piensan confrontar a la alianza de sectores medios y altos, urbanos y rurales, que hoy tienen enfrente con esos aliados, ya perdieron.

(1) Hoy, sábado 5, el informe "completo" ha desaparecido del portal de Télam, donde sin embargo estuvo colgado ayer desde las 20.10 bajo ese título (El informe completo de la UBA: ver http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&dis=1&sec=1&idPub=99534&id=220040&idnota=220040

En la página de la Fac. de Cas. Sociales, en cambio, sólo aparecen dos comunicados, no un "informe", sobre el tema del conflicto agropecuario. El trabajo, sin embargo, fue publicado en Pagina 12 esta semana y citado por Clarín en su edición de hoy. Le doy entonces credibilidad, en principio, a Télam, aunque con las debidas reservas sobre su "còmpletitud" o exactitud.

miércoles, 26 de marzo de 2008

La clase media de nuevo ante a su destino histórico: enfrentar al peronismo

Decía ayer que esperaba que la intelectualada nac&pop se pusiera del lado de la patota K. Y así fue, incluso mucho más de lo que me imaginaba. En mi trabajo un tipo que en 2001 celebró los ataques a las Torres Gemelas, un típico pequeño “intelectual” que se cree marxista o anarquista (dudo que entienda una palabra de los Manuscritos, de La ideología alemana o de El Capital) estaba muy exaltado, celebrando la patoteada K. Llegó a la villanía de festejar la persecución en la Plaza de Mayo de una “cacerolera” solitaria por una media docena de “batatas” de D’Elia. Correrlos, a los caceroleros, no fue ninguna violación del derecho constitucional a manifestarse, el cacerolazo estaba coordinado desde hace días, eran todos de Barrio Norte, agregaba otro con un largo pasado en el ignominioso PC, del que no se arrepiente ni minimamente.
Para explicar estas reacciones en el seno de la clase media hay que recurrir a vocabulario marxista: se trata de un sector de la pequeñaburguesía con un insuperable resentimiento hacia su propia clase social y el sistema del que forma parte. Claro que Marx se equivocaba de plano al considerarla, a la pequeñaburguesía, como una clase subalterna que se inclinaría alternativamente por la burguesía o el proletariado. Resulta que le erró, también en esto: las sociedades modernas surgidas en el siglo XX están definidas en su idiosincrasia, en su vida política, en su economía y en su cultura por las clases medias. Dato que olvidó súbitamente el matrimonio K, incurriendo en el mismo error que Marx pero más de un siglo y medio después, y en el que también cayó Perón, aunque a sabiendas y no por pura torpeza.
Es así, con este humus social enfermizo fertilizado con el lumpen a sueldo de los piketeros, que se ha llegado a una divisoria de aguas sociales sin antecedentes desde los tiempos de Isabelita.


La gran pregunta es cómo hará de ahora en más CFK para gobernar sin la clase media. La clase media fue incapaz desde el retorno a la democracia de gobernar bien. Sus dos gobiernos fueron calamitosos, breves y radicales: Alfonsín y De la Rúa. Que, sin embargo, fueron derribados, más allá de sus enormes ineptitudes, por la mano de obra ocupada del Conurbano pejotista. De manera que la clase media no puede gobernar, pero a la vez es imposible gobernar sin ella. Cristina, Néstor y su gris corte de brutos y malevos, están a punto de aprenderlo sobre la propia piel. Les resultará imposible de ahora en más pisar el interior, desde Coronel Pringles a Casilda, desde Leones a Gualeguay. Lo mismo que, inconcebiblemente, les ocurre en Río Gallegos. Un antecedente ilustrativo de esta capacidad kirchnerista para crear conflictos. Dentro de poco van a estar lamentando este marzo de pasión de Lousteau y Cristina. Sobre todo porque era totalmente innecesario, a diferencia de la confrontación de clases que diseñó Perón, fundamental para crear su base social de apoyo. Pero que igualmente le costó el poder. Con este episodio el kirchnerismo se compró un conflicto con todo un sector social, con el que ya venía mal pero sin romper del todo aún, y amalgamó, como ya se dijo, a la clase media urbana y al interior de los mil pueblos y pueblitos; simultáneamente, quedó pegado a la poco atractiva figura de D’Elía, su pata de plomo favorito. Lejos han quedado los tiempos de veleidades a lo Hillary. Todo esto es pura pérdida, un desastre de imagen de grandes proporciones. Cristina y Alberto F., dentro de su estulticia y arrogancia, tienen suficiente cacumen político para darse cuenta de la catástrofe política que constituye quedarse solos en compañía de D’Elía y Persico y con toda la clase media enfrente. Un logro negativo que Lilita y Macri deberían saber usufructuar. Deberían. Pero como dicen en el campo: difícil que el chancho chifle.

PS: Confieso que deseo que esto siga, que la gente mantenga la protesta en las calles y las rutas. Sé que es irracional, que puede terminar muy mal. Pero uno no elige ni el país ni el tiempo histórico que le toca. Y hoy a la clase media le toca enfrentar a las “organizaciones sociales” del kirchnerismo. Es su karma, su destino histórico, su fatalidad existencial: confrontar y, si puede, derrotar, al peronismo. Derrotó a Perón, derrotó a Menem, ¿porqué no creer que podrá derrotar a un adversario mucho más limitado y torpe, como los K? El gobierno no caerá, por supuesto, porque tiene mucho más que al gordo D’Elía: los barones del Conurbano, la CGT, el aparato del PJ, y sobre todo porque la situación económica es mucho mejor, por ahora, que en 1989 y 2001.
Pero Cristina llegará al 2011 desgastada.Y falta sumar el desgaste que creará la futura inflación y la previsible desaceleración de la economía. La pregunta que hay que irse formulando es cómo actuarán el PJ de los K y sus tropas de choque frente a una derrota en una elección presidencial.

Otro PS: D´Elía, jefe de las fuerzas de choque K, declaró oficialmente la guerra de clases y de razas: "No tengo problemas en matarlos a todos...Tengo un odio visceral por la puta oligarquía que tiene las manos llenas, pero llenas de sangre de pueblo...Ustedes, el norte de la ciudad, los blancos, aquellos que acumulan y concentran y que matan y que la única bandera que tienen en sus manos es la de su propia rentabilidad, les tengo un odio visceral, sépanlo de mi boca, lo único que me mueve es el odio contra ustedes".
Queda así fotografiado al desnudo el resentimiento social del lumpen periferico pero algo "formado" y cuál es su background ideológico y psicológico. El odio de clases y de "razas" es su versión, degradada y a sueldo, de la lucha de clases revolucionaria de Lenin. Lo mostraron en Parque Norte como el vecino pendenciero que se pasea con su Rotweiller por la cuadra. Los marginales del Conurbano tienen así un modelo de "carrera" a seguir: meterse en una orga piquetera, "militar" en ella y, quién sabe, en el futuro ser, no tanto como un D'Elía, pero sí uno de sus lugartenientes, un jefe de distrito de FTV u otra "organización social". Una forma de movilidad social ligada al poder feudal del pejotismo, por más que D'Elía renegara, hasta Parque Norte, del PJ. Un caso similar, sino idéntico, al de los matones de los punteros del conservadurismo popular de los años 30.

A propósito de pejotismo: en el acto en Parque Norte, los muchachos gritaron a voz en cuello la marchita, como pocas veces se vio en la era K. Este gesto no iba dirigido solamente ni principalmente,a los chacareros y la middle class porteña. Iba para Ella y El, que los ningunearon durante 4 años largos. "¿Vieron quíen los banca cuando las papas queman?" era el mensaje nada subliminal que subía hacia el palco. Para Ella en especial, que no quería sentir olor a sindicalista ni a piquetero, tan atareada estaba cortejando en vano al Partido Demócrata yanqui, y que terminó arropada, escudada, por los muchachones de Moyano y D'Elía. Aunque esto empezó con el acto por los 20 años de Moyano al frente de Camioneros, la imagen de Parque Norte fue mucho más potente. Desde ahora, Cristina está definitivamente pejotizada en el imaginario argentino medio, le guste o no.

martes, 25 de marzo de 2008

Noche de quiebre en Argentina: Cristina y Néstor la venezualizan

De pronto, los movileros dejaron de mostrar las rutas para correr al centro de las ciudades argentinas. Las clases medias urbanas salieron esta noche a sonar sus cacerolas contra la arrogante intervención de Cristina contra los "piquetes de la abundancia", o sea, de los productores rurales. La mujer y su escuálido equipo no calibraron bien el efecto incendiario de su violento y por momentos delirante discurso. Era la vieja Cristina senadora, aquella que lanzaba mandobles contra la oposición, pero olvidó que desde hace un tiempito es presidenta. Y entonces Néstor no tuvo mejor idea que mandar a su tropa de choque: los piketeros, todos con su respectiva "chapa" en algun organismo estatal o municipio del Conurbano. El propio D'Elia golpeó brutalmente a un hombre en su camino a Plaza de Mayo: fue claramente registrado por Cronica, el tipo escapó perseguido por una manada de matones. Se apoderan luego de la Plaza de Mayo al viejo estilo violento peronista, pero ni así pueden hacer huir del todo a la gente, que se ubica a un costado. Un energúmeno se sube al Obelisco (al de la Plaza) y hace ondear una bandera rojinegra de una fantasmal JP, que solamente existe en esas banderas y esos marginales a sueldo. Los matones llevan sus pecheras y banderas del Che y de Evita: el violento gordo y Persico corren entusiastas y sonrientes, como si acabaran de hacer un gol, abrazandose delante de las cámaras, reiterando el grito jurásico ¡Patria si colonia no! Es todo lumpenaje del Gran Buenos Aires, hay mucho "batata" y barrabrava. El equivalente argentino de los circulos bolivarianos y de las fuerzas de choque de Nina Ron. Los Kirchner lo han logrado: venezualizaron a la sociedad argentina.Desde ahora, Cristina y todo el poder K dependerá exclusivamente del voto cautivo y clientelar de los grandes cinturones de pobreza. Porque si en las elecciones de octubre quedaba algún vestigio de simpatía en las capas medias hacia el matrimonio, esta noche desapareció. Las clases medias urbanas se unieron a las del campo, en un hecho que del que no recuerdo antecedentes. Siempre se habían mirado de reojo. Del otro lado están el lumpen alquilado y los sectores más pobres y degradados del Conurbano. Los K han llevado al país nuevamente a la polarización y a lucha de clases que impusiera Perón. Congratulaciones, y que los dioses nos ayuden.

PS: es la una y pico de la mañana y la gente no se da por vencida. Vuelve a reunirse en el Obelisco. En Rosario los matones llegan al Monumento, donde se había reunido la gente con sus cacerolas,cantando la marchita: más coherente imposible. Son de la inexistente JP universitaria K. Jamás han ganado un centro en la UNR. Por TN Lilita habla con el felpudo Silvestre y llama a evitar a los "grupos parapoliciales", "porque el gobierno quiere el choque para lanzar la represión y callar a la sociedad". Ya puedo imaginar a la pequeña intelectualada nac&pop, a lo Feinmann, racionalizando su decantación en favor del "movimiento popular".

jueves, 13 de marzo de 2008

Tampa: deserciones; La Habana: señales de apertura (dicen)

Tampa, Florida: 7 jugadores de fútbol del Sub 23 de Cuba se fugan de la concentración. La masiva deserción suscita la indignación de la burocracia deportiva cubana: "una mariconada, unos traidores", exclama, justamente enardecido, el señor Garcés, de la junta de-no-se-qué.
La Habana: se sabe que Raúl autorizará la libre venta de computadoras y reproductores de DVD. Ah: además liberará la importación y venta de ollas a presión, las famosas arroceras. Mientras la valencia politica de dejar circular DVDs y PCs resulta más o menos evidente, no es así con las arroceras. Pero Fidel llevó adelante una campaña contra las arroceras, hace un par de años. Hizo un delirante plan para sustituirlas por otras, chinas, que según le habían dicho no gastaban electricidad. Ahora Rául dejó todo ese delirio senil en la nada. Arroceras para todo el mundo. Mejor dicho, para quien pueda pagarlas, o sea no más del 10% de los cubanos. Por lo del peso convertible. "Señal de apertura", diagnostícó rápidamente El País. Señal de descomposición del régimen, digo yo, y no pensando tanto en los DVDs y las arroceras como en lo ocurrido en Tampa. Trapecistas, boxeadores, actrices de telenovelas popularísimas, voleyvolistas, conductores de TV: los cubanos que han "desertado" en el último año ya no se cuentan. Casi todos, hacia EEUU. A propósito: el equipo cubano se presentó ante Honduras para su segundo partido con 10 jugadores. Los chicos que no jugaron ya piensan en el soccer. Dónde está la noticia principal, se preguntaban en una Redacción desganada y somnolienta. Yo digo: en Tampa; ellos, con 20 o 30 años de mala izquierda argenta a las espaldas (PC, PI, etc): en la venta de Pcs y DVDs. Veremos. Otro Ah: todavía nada de equipos de aire acondicionado ni de tostadoras, por orden del hermano Raúl. Señales de apertura, que le dicen.